¡PRIMERO MUERTO...!!

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Por Yesid Francisco Perea Mosquera

Para nadie es un secreto la riqueza hídrica de nuestro departamento, comarca donde usted encuentra corrientes de agua en todos los niveles. Introducirse usted en nuestra selva o en la parte rural de cualquiera de nuestros Municipios, le permite disfrutar de los ríos y quebradas con los que cuenta el Chocó, especialmente si el orden público no se hubiera deteriorado en la forma conocida por todos.


La abundancia de agua en esta parte del país, debiera tenernos como uno de los más fuertes en la producción de energía eléctrica del continente, pero también conocemos nuestra realidad y la ausencia de la fuerza necesaria para poner sobre la mesa de quienes deciden, estas reales posibilidades. Nuestros indígenas son quienes más han disfrutado y los que mejor conocen de lo plasmado arriba, pues son felices asentándose en las cabeceras de los ríos y quebradas que bañan nuestra geografía, lugares normalmente muy distantes de los centros urbanos, con lo cual se hacen presa fácil de los violentos. Esto último ha generado el crecimiento de las tasas de muerte por suicidio entre comunidades indígenas, como consecuencia de las presiones que, al parecer y según los medios de comunicación, les imponen los grupos ilegales para que ingresen a sus fuerzas irregulares; es importante recordar que los indígenas han sido comunidades pacíficas, y solo cuando se alicoraban en grado sumo, surgían noticias de indígenas asesinados entre ellos como consecuencia de la ingesta incontrolada de su licor artesanal. Hoy siguen chupando bastante, tal como se puede ver en sus lugares de residencia o en cualquier otra parte de la región, de pronto hasta como consecuencia de lo que están padeciendo producto de las mencionadas presiones.



Las noticias sobre suicidios entre las comunidades embera no debería pasar desapercibida ante el alto gobierno, a quienes esta triste situación pareciera no importarles, demostrando que sus prioridades están en otros temas y en otros lares, como ha sucedido con el envío de alimentos a Ucrania por parte del gobierno nacional, lo cual no está mal si nos atenemos a la situación de guerra que viven por allá, pero esa actitud podría ser destacada si los nuestros, entre ellos los indígenas, tuvieran la alimentación asegurada, más allá de nuestra propia guerra librada hace más de 50 años, solo con un breve receso producto de los acuerdos de paz. Se hace urgente el llamado al gobierno nacional y a quienes por acá dirigen la cosa, a efectos de que volteen la mirada hacia la situación que vienen padeciendo nuestras comunidades (también las afro descendiente), oportunamente denunciada por la Iglesia católica, a quienes es justo reconocerles que, en este tema, han sido los que más se han preocupado por la situación de nuestros indígenas y por el desplazamiento en general, producto de los enfrentamientos entre grupos armados ilegales. A los señores Obispos se los ha visto en lugares remotos, en donde, incluso la fuerza pública no hace presencia regularmente; en fin, las condiciones de vida de estas comunidades son precarias y a ello, súmele la presión de los grupos armados ilegales y tendrá como resultado la opción por la que han optado, la de quitarse la vida antes que integrarse a la ilegalidad, sin dejar de lado que, voluntariamente, algunos hagan parte de estas organizaciones.

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