En el Chocó tres alcaldes están desplazados de sus municipios y otros seis tienen amenazas.

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La situación de inseguridad en algunas regiones de Colombia traspasa todas las barreras posibles. Los asesinatos y desplazamientos tocan a toda la población, incluidos los alcaldes y alcaldesas que hoy despachan desde otros lugares, porque grupos armados les tienen prohibida la entrada a sus propios municipios.

La radiografía de lo que ocurre en la Colombia profunda hace mucho pasó de una simple alerta naranja a roja. Disidencias de las Farc, ELN y Clan del Golfo deciden el destino de poblaciones completas; ellos son la autoridad absoluta.

En Antioquia, según la Defensoría del Pueblo, el 60 por ciento de los alcaldes tienen amenazas de grupos armados. La mayoría no puede cumplir agenda en las zonas rurales. Hay especial preocupación en las subregiones del norte, nordeste, occidente y suroeste, donde los mandatarios han alzado la mano para denunciar ante la opinión pública el reclutamiento forzado y el cobro de extorsiones.

En Chocó, el panorama es mucho más desalentador: tres alcaldes están desplazados de sus municipios. Los mandatarios de Bagadó, San José del Palmar y Sipí tuvieron que abandonar sus casas y familiar. De otro lado, los alcaldes de Nuquí, Lloró, Unión Panamericana, Bojayá, Medio Atrato y Río Iró están amenazados.

“Llevo dos meses sin ingresar al territorio. La situación es bastante compleja. Hemos sentido el abandono de las instituciones que se encargan de esta labor. A pesar de mucho pie de fuerza que nos coloquen, nuestra seguridad corre riesgo”, dice el alcalde de Bagadó, Walter Serna Palomeque.

Y agrega: “quien lo elige a usted, lo elige con el propósito de sentir el calor, la presencia. Al no sentirla, se siente un poco de desamparo. No obstante, la administración ha seguido funcionando de la manera convencional”.

Por una situación parecida pasa Yina Marelvy Moreno Mosquera, alcaldesa de San José del Palmar, Chocó, pero que tiene que gobernar desde Pereira (Risaralda). El motivo también son las amenazas de un grupo criminal, aunque no reveló el nombre. “Es muy difícil no poder estar en territorio porque te eligen para estar en con una comunidad”, manifestó la mandataria, que debe adelantar reuniones virtuales e impartir órdenes por WhatsApp.

Al alcalde le Rio Iró, Edson de Jesús Perea, fue victima de un atentado en una vivienda de su propiedad donde afortunadamente no se encontraba habitando nadie en el momento de la explosión de una granada que fue lanzada al lugar.

Moisés Córdoba, luego de salir de su residencia en la capital chocoana, y mientras se desplazaba en su vehículo por el barrio Nicolás Medrano, sufrió un atentado por parte de dos sujetos que se desplazaban en moto.
Detalla que para el momento de los hechos estaba lloviendo, y que los dos sujetos adelantaron la camioneta en la que se desplazaba disparándole en dos oportunidades. Uno de las balas impactó su vehículo y alcanzó a quebrar el parabrisas, él por fortuna resultó ileso.
Desde ese momento no han cesado los panfletos y las amenazas, razón por la cual se vio obligado a sacar a su familia del departamento.

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