LOS DUEÑOS DE LAS VÍAS EN EL CHOCÓ

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Por Yesid Francisco Perea Mosquera


Las circunstancias recurrentes en el tema de los cierres de nuestras pocas vías como aquellas con las que cuenta nuestro departamento, me llevó al Invías y su objeto, definiéndolo como “la ejecución de las políticas, estrategias, planes, programas y proyectos de la infraestructura no concesionada de la Red Vial Nacional de carreteras primaria y terciaria (Sic), férrea, fluvial y de la infraestructura marítima, de acuerdo con los lineamientos dados por el Ministerio de Transporte”. Es importante destacar, para una mejor comprensión del tema, que el sistema de vías está compuesto por la red primaria, es decir, las grandes autopistas a cargo de la nación, la Red Secundaria, a cargo de los departamentos y la Red Terciaria, compuesta por carreteras terciarias o caminos interveredales, a cargo de los Municipios; son tramos viales de acceso que unen las cabeceras municipales con sus veredas o conectan veredas entre sí.


Pero el tema central de este artículo no es precisar en qué consiste o qué comprende cada una de estas redes viales; el tema a tratar son las vías pero de hecho, esas que se han adoptado como costumbre por parte de algunas comunidades indígenas, quienes están convencidos que las vías del departamento son de su propiedad, que les pertenecen y que por tanto, con ellas pueden hacer lo que se les venga en gana, en cualquier lugar y a la hora que les provoca, y como diría el cantautor Diomedes Díaz, “…y así no es..!!. En cualquier momento retienen a los transportadores, a los conductores de vehículos particulares, a los buses, etc., sin importar las circunstancias por las cuales estén atravesando, como una urgencia producto de una enfermedad, una cita médica previamente concertada, una cita laboral o de estudio, no señor, a ellos esas circunstancias no les importa absolutamente nada. Ahora, es cierto que a las comunidades indígenas históricamente se les privó de las cosas mínimas, no solo por los lugares escogidos por ellas para vivir, siempre bien alejados y de difícil acceso, sino también por una flagrante discriminación por parte del gobierno central, de la cual se han sabido desprender en grado sumo; pero esto último no les puede dar patente de corso para dificultarle la vida a los afrodescendientes, generándoles todo tipo de dificultad, especialmente la relacionada con su movilidad, llevándose por delante sus derechos fundamentales.


No puede haber algo más desesperante que la falta de atención médica, por ejemplo, para un familiar cercano o un amigo entrañable, o cuando los alimentos están próximos a dañarse, en el caso de los camioneros, y sucede que cuando los indígenas deciden tomarse las vías por su cuenta, no miran estas circunstancias, lo cual puede desembocar en un asunto de orden público suscitado por la intransigencia de estos señores. En las redes sociales fue noticia la forma en que un indígena perseguía a un afrodescendiente con una cerbatana, en el propósito de cazarlo como si fuera un animal; ese fue un acto denigrante y violento, por cuanto el indígena demostraba su sagacidad en el uso de esa arma, la cual manejaba con toda propiedad, en tanto que el afrodescendiente sacaba todas sus habilidades para evitar ser cazado y claro, buscando la forma legítima de defenderse. Este triste episodio ocurrió en alguna parte de la vía que lleva de Quibdó a Medellín, en una zona donde residen comunidades indígenas; estos hechos no pueden volver a ocurrir entre habitantes de un mismo departamento, y para ello, es importante cumplir los compromisos asumidos por el gobierno con las comunidades indígenas, porque siempre argumentan incumplimientos; así todos contribuimos con la tranquilidad y la paz.

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